Los desvíos de tráfico son habituales en obras viales o en grandes desarrollos de infraestructuras que requieren el cierre del espacio público. Planificar adecuadamente un desvío de tráfico es un “arte refinado”, que busca equilibrar los intereses de los distintos usuarios de la vía:
Una red Telraam puede ayudar de varias formas a gestionar y prepararse para este tráfico:
Una gran contratista neerlandesa, Dura Vermeer, está trabajando en una nueva e importante línea ferroviaria. Las obras de construcción incluyen un puente cerca de la localidad de Aalsmeer. Durante una fase crítica, una gran rotonda no estaba disponible y se requería un desvío de tráfico a través de una zona residencial. Dura Vermeer contrató a Telraam para desplegar varios dispositivos, en colaboración con los residentes locales.
En Bruselas, el desarrollador público de proyectos Beliris está supervisando la construcción de una nueva línea de metro.
Es un proyecto de infraestructura plurianual, con afectaciones de las obras en distintos grados en diferentes zonas de la ciudad.
Beliris desplegó cerca de 100 dispositivos Telraam en una
amplia zona para monitorizar de forma continua los patrones cambiantes de tráfico a lo largo de las distintas fases del proyecto.
En el municipio belga de Ranst, las obras de construcción en la carretera principal que atraviesa la localidad provocaron varios desvíos para el tráfico de paso y local. Se desplegaron unos 40 dispositivos Telraam para establecer primero una línea base antes del inicio de las obras. Posteriormente, los datos de Telraam se utilizaron a lo largo del proceso para monitorizar los cambios en el tráfico, lo que permitió a los planificadores municipales modificar los planes de desvío.
El objetivo principal de cualquier desvío temporal es ofrecer rutas alternativas seguras a los usuarios de la vía para reducir cualquier inconveniente en la medida de lo posible durante obras de construcción que a veces pueden durar semanas o meses. Esos planes requieren buenos datos de línea base para desarrollar modelos que se utilizarán para planificar cualquier contingencia.
Sin embargo, es difícil para los planificadores establecer desvíos óptimos que tengan en cuenta todas las rutas, y también porque en algunos casos será más fácil para los conductores ignorar los desvíos señalizados y tomar un atajo indicado por el GPS por carreteras locales, causando molestias a los residentes locales.
La monitorización continua ayuda a entender si los desvíos se están respetando y permite al planificador hacer ajustes rápidos si se observan efectos no deseados de los desvíos.
Si el objetivo es reducir los desplazamientos en coche, necesitas saber cuántos coches están utilizando realmente la calzada y cuándo. También necesitas evaluar qué acciones para reducirlo son efectivas, como restricciones legales de velocidad, calmado del tráfico, filtros modales, mensajes para el cambio de comportamiento, peajes urbanos, etc. Por último, puedes contrastar estas intervenciones con la calidad del aire resultante.